En Suiza existe temor a que la gimnasia rítmica pueda desaparecer como deporte practicado al más alto nivel tras las graves acusaciones de abusos físicos y psicológicos contra la seleccionadora Iliana Dineva por parte de varias ex integrantes del equipo nacional a través de los diarios Blick y NZZ am Sonntag.

Blick explica ahora que a raíz de las denuncias, que se suman a las de gimnastas USA o británicas, de unos “métodos inhumanos” y de unas prácticas calificables de “tortura”, siempre negadas por la coach búlgara, la Federación Suiza (STV) ordenó una investigación externa para esclarecer los hechos.

Golpes, castigos, insultos, terror psicológico

Las ex gimnastas relataron que Dineva, expulsada de su puesto y cuyo recuerdo sigue provocando terror en algunas de las jóvenes, las pegaba, golpeaba y pellizcaba; que les prohibía beber en los entrenamientos, que las acusaba de simular lesiones y las obligaba a ejercitarse o competir estando lesionadas, que las tachaba de inútiles o inválidas y les provocaba desórdenes alimentarios llamándolas “vacas gordas” o castigándolas por haber aumentado 200 gramos de peso o menos.

Según Elisabeth Gehrig-Bossi, presidenta del CAR de Biel, existe la sospecha de que los altos cargos de la STV, entre ellos el actualmente suspendido responsable del deporte de élite Ruedi Hediger, buscarán eludir responsabilidades abogando por la desaparición citada.

De momento, la STV habla a través de su presidente Erwin Grossenbacher de “un cambio de cultura muy necesario y que se ha de implantar de forma inmediata. No podemos aguardar a los resultados de la investigación” y del análisis global de la gimnasia asimismo puesta en marcha por el organismo con participación de las asociaciones regionales y cantonales.

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