Dejó la rítmica con 17 años por una anorexia nerviosa restrictiva: “Se me fue de las manos”.

Redacción thechampionsvoice.com

Olatz Rodríguez, gimnasta tinerfeña del Club Ritmo de León, anunció su retirada de la rítmica el pasado 9 de marzo a través de Instagram, alegando “motivos personales”, hablando de “decisión muy difícil para mí” y destacando que “llegó un momento que ya no disfrutaba con las competiciones y lo pasaba mal, lo que sumado a otras circunstancias hizo que ya no fuera feliz practicando este deporte”.

Olatz, de 17 años y una de las grandes promesas nacionales y mundiales, acabó su mensaje con un “cualquier cosa que necesitéis, estoy aquí para ayudaros”, sin entrar en más detalles.

Ahora la joven campeona ha revelado la causa de su adiós: una anorexia nerviosa restrictiva, que llevó a su hospitalización en enero de 2019 por una desnutrición severa: pasó un mes ingresada y, como explicó en ‘Espejo Público’, con 1,65 m de estatura llegó a pesar apenas 37 kgs.

Y aquel ofrecimiento de ayuda cobra sentido: Olatz, que aún no tiene el alta definitiva, aseguró en el programa de Antena 3que “quiero dar visibilidad a este problema”, el drama que ha truncado sus grandes sueños deportivo, y contribuir a que “otras personas” no caigan también en las fauces de los trastornos de conducta alimentaria.

“Se me fue de las manos”, reconoce, aludiendo a que con su obsesión por estar “delgadita” puso en peligro su salud. Aún hoy le cuesta comer con normalidad y aceptar su físico tal y como es, pero los progresos están ahí.

Estuvo hospitalizada durante un mes con desnutrición: con 1,65 m, llegó a pesar solo 37 kg.

“Mi voz es la de muchas personas. Quiero que este tema”, silenciado, aunque “muy frecuente, deje de ser tabú”, recalca y agradece las muestras de apoyo: “Mil millones de gracias, no me esperaba esta reacción”.

Cabe recordar que otras gimnastas, como la rusa Aleksandra Soldátova o la estadounidense Katelyn Ohashi, y deportistas, como la taekwondista brasileña Julia Vasconcelos, asimismo ha vivido episodios de bulimia.

En un vídeo compartido en Instagram, Olatz relata su propia historia:

“Al principio, físicamente apenas se me notaba porque siempre he sido de constitución delgadita. Veía a las grandes gimnastas muy delgadas y pensé que era algo que yo podía controlar, pero se me fue de las manos”.

“No me atrevía a decírselo a mis padres, no me veía capaz. Perdí el control de lo que me pasaba”.

“La sociedad a veces crea unos estereotipos que para personas perfeccionistas y que se exigen supone un condicionante”.

Engañaba a su cerebro para verse “delgadita”; solamente comía huevos, verdura y yogures.

“Cuando escuchas ‘más delgadita resultas más elegante’ y cosas así, eran conceptos que yo percibía y distorsionaba, porque nadie quiere que te pase eso”, es decir que sufras anorexia.

“Hay varios tipos de trastornos de conducta alimentaria, aunque los más conocidos son
la anorexia bulímica (darse atracones de comida que luego vomitas)
la anorexia nerviosa, que se caracteriza por la ausencia de apetito y la persona que la padece no está contenta con su propio cuerpo y no percibe su imagen tal y como es
la anorexia nerviosa restrictiva, mi caso, la que tuve y tengo, aunque estoy mucho mejor”.

“Nunca me vi gorda, nunca vomité. Lo que me pasó es que no tenía hambre, porque yo me decía que tenía que adelgazar para ser mejor gimnasta. Era muy perfeccionista. Veía a gimnastas muy buenas y muy delgadas, y pensaba que yo también tenía que estarlo

– “La sociedad impone esta serie de reglas y estereotipos que las personas que son más perfeccionistas se van a exigir llegar a ese estereotipo sea como sea y juegas con la salud de las personas”.

– “Me gustaría que esos estereotipos se alejaran y así poder vivir la vida, no una vida que consista en compararse todo el rato”.

“Al final dejé tener hambre a causa de la anorexia (ausencia de apetito) nerviosa (suele estar acompañada de periodos de ansiedad o depresión) y restrictiva (hoy no como pan, cereales o pasta) después de haber estado comiendo huevos, verdura y unos yogures sin lactosa”.

Desgrana el daño causado por los trastornos alimentario y confiesa que aún le agobia pesarse.

“Acabé con un problema de desnutrición porque tenía depresión y ansiedad. Cuando tú no das alimento a tu cerebro, no piensa bien”.

“Personalmente no estoy contenta con mi cuerpo, pero a la vez pienso que soy privilegiada porque tengo salud, comida, vivo en una casa…”.

“Al final no existe el cuerpo perfecto, pero quieres tener la cintura más delgada, las piernas más largas y me di cuenta de que me tocó ser así. No tengo que compararme con nadie. Se pasa mal y también lo pasa mal la gente que te rodea”.

“Pero llego a la hora de la comida, como y creo que es un error. Luchas contra ese pensamiento obsesivo y comes para no pensar en terminar como estaba antes. La clave está en no juzgar a las personas por su físico”.

“Siempre calculaba las calorías de todo lo que comía y ahora a veces lo sigo haciendo, pero luego me doy cuenta y me olvido”.

Después de dejar la gimnasia he engordado, no sé cuánto, pero me da agobio pesarme y que por la calle me digan ahora ‘qué guapa estás’”.

“Ahora estoy mucho mejor, lo admito, y agradezco mucho a las personas que me lo digan porque les sale delcorazón”.

FOTO: CAPTURAS @olatzrodriguezcano