Ha competido por URSS, CEI, Uzbekistán y Alemania, posee récords de longevidad y salto: un milagro genético.

“¿Seguir compitiendo hasta los cuarenta? Ni loca”, ha dicho Simone Biles, que a sus 22 años ya flirtea con la retirada no sin antes ampliar su impresionante palmarés con nuevas medallas mundialistas ahora en Stuttgart-2019 y olímpicas en Tokio-2020. Ahí estará también la aludida, Okasana Chusovitina, ¡con 45 años! y con un hijo que a sus 19 es mayor que muchas de sus rivales.

“Lo de Oksana es increíble”, opina no solo Simone, aludiendo a la longevidad de una deportista que en Japón afrontará sus octavos JJ.OO., que en los Juegos Asiáticos de Yakarta-2018 aún fue plata en salto, su aparato predilecto, y que lleva más de tres decenios compitiendo, primero bajo bandera de la extinta URSS, después por la CEI (Comunidad de Estados Independientes), más tarde por Uzbekistán, luego por Alemania, por culpa de una leucemia, y desde 2012 otra vez bajo bandera uzbeka, su tierra natal.


Oksana ha sacado este sábado su pasaporte para la capital nipona, en ese Mundial-2019 que sigue en marcha, compitiendo con niñas y adolescentes. Y lo dicho: salvo contratiempo, estará en Tokio con 45 años, en un deporte exigente físicamente y en el que dobla y triplica la edad del resto. Dijo “hasta luego” en 1998 para ser madre y regresó para Sidney-2000; pudo haberse retirado tras ser operada del tendón de Aquilles en noviembre de 2008, tras su rotura del tendón del bíceps en septiembre de 2009 y tras quedar solo séptima en el potro de salto en los Juegos de Río-2016. “Anuncié dos veces que lo dejaba, pero a la mañana siguiente ya estaba entrenando…”, ha reiterado.

Y aquí está, todo un milagro de la naturaleza, o de la genética. Más que ‘abuela’ es la ‘bisabuela’ de la gimnasia, ganadora de 2 medallas olímpicas (oro por equipos en Barcelona-1992 y plata en salto en Pekín-2018), 11 medallas mundialistas (3 oros incluidos) y 4 medallas europeas, una de ellas dorada.


Con 41 años y 2 meses Oksana se convirtió en Río-2016 en la gimnasta más veterana en participar en unos Juegos, es la única gimnasta en participar ya en 7 ediciones de los JJ.OO. y ostenta el récord de ser la gimnasta con más medallas mundialistas para un solo aparato, las 9 conquistadas en salto.

En 1988, con 13 años y cuando aún existían el Muro de Berlín y el telón de acero, ganó el título de campeona júnior de la URSS. Ahora tiene 5 elementos con su nombre en el Código de Puntuación de la FIG y la sensación “de que aún puede dar más. ¿Mi secreto? Me encanta la gimnasia, solo ‘odio’ la barra asimétrica. Entrenar me hace feliz. Y ya no tengo que ensayar las cosas diez veces, me basta con dos por toda la experiencia acumulada”.

Casada desde 1997 con el luchador de greco-romana Bakhodir Kurbanov, paisano suyo y musulmán, Oksana es bajita, fuerte y rápida: reparte 44 kgs. por 1,53 m. de estatura, lo que le proporciona una relación de palanca perfecta y reduce el impacto en huesos y articulaciones. A modo de comparativa, Simone Biles mide 1,42 m. y pesa 47 kilos.

Su hijo, parte de su increíble historia por una leucemia, es mayor que algunas rivales de una madre sin igual.

Además, al margen de su bendita obsesión por la gimnasia está la historia de la leucemia diagnosticada a su hijo Alisher en 2002; ella y Bakhodir buscaron tratamiento en Tashkent y hasta en Moscú, pero pedían una gran suma de dinero por adelantado, dinero que no tenían. Un amigo de Colonia les avaló para que el pequeño, de 3 años entonces, pudiera recibir quimioterapia, en la Clínica Universitaria local.

 

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El matrimonio vendió su apartamento y sus coches y se marchó a Alemania con Alisher.
También la Federación germana “y otra mucha gente nos ayudó”, recuerda Oksana Chusovitina, que acabó compitiendo por Alemania después de recibir la nacionalidad alemana en 2006, siempre para poder aportar su parte económica a los costes. Compitió en Pekín-2008 y Londres-2012 bajo bandera del país en el que Alisher se curó y que su hijo ve como su patria.

Alisher es futbolero y quiere ser banquero. Su madre lo es todo para él, y es también una inspiración, junto a la cubana Leyanet González, la rusa Aliya Mustafina, la holandesa Suzanne Harmes y la exsoviética Larisa Latynina, como gimnasta en regresar a la alta competición siendo madre.


El jinete canadiense Ian Millar estuvo en 10 ediciones de los JJ.OO. entre 1972 y 2012, participando en saltos. ¿Llegará a tanto la uzbeka Oksana Chusovitina, ‘reina’ del salto? De momento Barcelona-1992, Atlanta-1996, Sidney-2000, Atenas-2004, Pekín-2008, Londres-2012 y Río-2016 figuran en su trayectoria y Tokio-2020 está por llegar.

Veremos qué pasa después. Por el momento lo de Oksana viene a ser como si estuviera jugando al fútbol profesional con 60 años…

FOTO: CAPTURAS @oksana2016

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