Entre los incontables disfraces de Halloween-2020 destaca el de una nueva superheroína, poderosa, guerrera y de carne y hueso.

Hablamos de Naomi Osaka.

La tenista-activista ganadora del último US Open tras lucir cada día en su mascarilla higiénica el nombre de una víctima indefensa de la violencia policial y el racismo sistemático en Estados Unidos.

La deportista que asistió de incógnito y con su novio a manifestaciones #BlackLivesMatter.

La deportista “japonesa negra”, como se describe ella misma, hija de padre haitiano y madre nipona, la que condena no solo ese racismo sistemático contra personas negras o de color sino también la doble moralde muchos ciudadanos americanos blancos, siempre con gestos, siempre con tuits tan sucintos como demoledores.


Que haya niñas que en este 2020 convulso hayan elegido disfrazarse de Naomi, con mascarilla reivindicativa incluida, es significativo: un nuevo referente que combate ‘el mal’ y las injusticias desde la pista mismo.

“Inspirando el cambio, inspirando el éxito”, destaca la cuenta oficial de Twitter de la Billie Jean King Cup en un mensaje dirigido a Naomi, de 23 años, número 3 en el ranking WTA, dueña de 3 títulos de Grand Slam y, aunque de alguna manera parece ser lo de menos, la deportista mejor pagada según Forbes.

En el post, que ha conmovido a la propia Naomi, aparecen las imágenes de dos de sus pequeñas herederas.

FOTO: CAPTURAS @carrolchang / @MS_WANDERLUST