Cetro interino para la madrileña, de 36 años, ya campeona EBU del peso ligero y duramente golpeada por la vida.

Con 19 años, Miriam Gutiérrez recibió la mayor paliza de su vida: estando embarazada de 8 meses de su hija, el padre de ésta la agredió, rompiéndole “varios huesos en la cara”. Con 36 años, es la madrileña de Vallecas la que reparte golpes, pero sobre el cuadrilátero, en calidad de púgil profesional: tan bien se le da el boxeo, deporte que abrazó en 2009, que ahora lleva un 2019 de ensueño, con un título europeo EBU del peso ligero ganado en marzo y con un cetro mundial interino versión WBA logrado este viernes.

Miriam, apodada ‘La Reina’, ha cosechado ambos éxitos en el Casino Gran Madrid de Torrelodones y los dos a los puntos. Ahora en noviembre ha derrotado a la venezolana Keren ‘La Negra’ Batiz por decisión unánime (94-93, 95-92, 96-91) pese a una caída en el décimo y último asalto; su contrincante recibió dos sanciones por usar la cabeza al atacar y cayó víctima del excelente control y posicionamiento de una mujer que se ha llevado muchas bofetadas en la vida y que podría impartir un máster en cómo levantarse. Una y otra vez.

Su ‘ex’ la agredió estando embarazada de 8 meses y ahora La Reina lucha contra la violencia de género y discriminación.

Su hija vino al mundo antes de tiempo, con una madre con el rostro amoratado. Miriam, que también sufrió la pérdida de un hermano y que fregaba escaleras con su niña, que ahora ya tiene 15 años, pegada al cuerpo, somatizó el miedo, el dolor, la angustia y sus traumas calzándose los guantes.

Como explica en su web personal, ella es madre, jardinera y boxeadora; ya había pegado antes del episodio con su expareja; probó con el full-contact y con emular a Muhammad Ali, pero no de forma reglada; en 2009 regresó a la Escuela Boxeo de Jero García, su entrenador-mentor-hermano, y esta vez sí se volcó con un deporte en el que acabaría siendo amateur hasta marzo de 2017, que es cuando dio el salto al profesionalismo.

Su récord es de 13-0, con 5 victorias por KO. Es decir: no hay quien la tumbe en el ring. Ni tampoco cuando no son sus puños los que hablan.

Y luchar contra el maltrato y la violencia de género, su gran misión: “A mí me ayudaron y ahora yo debo ayudar a otras mujeres”, subraya con la misma fuerza con la que conecta un jab.

Ya antes de convertirse en mayo pasado en concejala de Mujer por el PP en el Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz ‘La Reina’ acudía a centros educativos para sensibilizar a los jóvenes al respecto de una lacra social que en España se ha cobrado un millar de víctimas desde 2003.

Madre, jardinera y concejala, no hay quien la tumbe como profesional; además, ella también combate el bullying.

Además, da charlas contra el bullying, el acoso escolar y “cualquier tipo de discriminación”.

“El boxeo es una de las disciplinas más integradoras que hay y a través de él, cuidamos, ayudamos y protegemos a personas a las que la vida no ha tratado demasiado bien”, recalca en su web.

“¿Cómo? Trabajando la autoestima y transmitiendo todos los valores que conlleva el deporte: sacrificio, constancia, trabajo, nobleza…”, explica.

“El boxeo ayuda muchísimo porque genera unión. No se trata de un deporte agresivo. Conseguimos calmarnos y afrontar nuestros miedos e inseguridades”, asegura asimismo, “yo necesité un golpe para reaccionar. Para mí, acabó cambiándolo todo y convirtiéndome en una persona segura y decidida a crecer, superarme y ganar cada batalla. Ahora, ya no tengo miedo a nada. El boxeo ha sido la mejor arma para conseguirlo”.

Además, la ha encumbrado. Es campeona de Europa y del mundo, de momento interina, gracias a su dominio del arte de priorizar defensa, golpeo o contragolpe en el momento justo.

Miriam debe esperar a que Katie Taylor, poseedora del cetro, decide mantenerse en el peso ligero, donde tiene unificadas las cuatro coronas, o si sube de categoría.

FOTO: CAPTURAS @miriamlareina83 / @adrumor