No sufrió torturas físicas como otros opositores al presidente Lukashenko, pero lo pasó mal.

Redacción thechampionsvoice.com

Yelena Leuchanka, gran referente del baloncesto femenino bielorruso, fue liberada, con suspense incluido, el jueves tras pasar 15 días en el tristemente famoso centro de detención de Okréstina, en el que otros opositores del régimen autoritario de Alexander Lukashenko han sido objeto de torturas.

Yelena no sufrió abusos físicos, pero, como declaró ante el juez antes de recuperar su vida normal, sí fue víctima de las condiciones insalubres de la celda que compartió con otras dos personas y además los funcionarios de la prisión la privaron de poder salir o ejercitarse durante 5 días, agravando así su actual lesión de rodilla.

Según Leuchanka, “pusieron en peligro mi salud: no hay camas, no hay agua caliente. No pude ducharme durante 13 días. Había piojos. Y el desagüe del inodoro no funcionaba. Fue realmente inmundo”.

La pívot denuncia condiciones insalubres, con piojos o un WC roto, y privación de movimiento.

Yelena, de 37 años y 1.96 m de estatura, había sido arrestada por la policía en pasado 30 de septiembre en el aeropuerto capitalino de Minsk cuando se disponía a volar al extranjero para recibir tratamiento médico en su articulación dañada.

La ‘ex’ de la WNBA y del CB Estudiantes fue acusada de “violación de las normas de organización de eventos masivos” y “desobediencia” a las fuerzas del orden por participar en dos de las marchas pacíficas(23-A y 27-S) contra Lukashenko, por su parte acusado de fraude en los comicios del pasado 9 de agosto para seguir en el poder.

Aunque no violentas, dichas marchas no estaban autorizadas, lo que llevó a la encarcelación de la deportista, provocando un alud de protestas por lo “injusto e ilegal” de la decisión.

¿Ha utilizado el régimen al icono de la lucha (pacífica) para aterrorizar a otros deportistas?

La figura de Leuchanka está abiertamente vinculada a la oposición y además la pívot es la líder del movimiento Asociación Libre de Atletas (SOS BY) de su país; Yelena es, pues, un icono de esas protestas, siempre pacíficas, contra el presidente, contra el que se ha manifestado también en un vídeo.

Cuando debía reunirse con sus padres este jueves, fue detenida nuevamente, lo que sembró el miedo entre su familia y amigos. Sin embargo, a la postre, tras un juicio en que ella se quejó de las lamentables condiciones de higiene en Okréstina, fue puesta en libertad, eso sí, previo pago de una sanción.

Sus allegados creen que el régimen ha utilizado a Yelena para enviar un mensaje muy claro: que los opositores a Alexander Lukashenko del mundo del deporte se anden con ojo.

Un equipo de balonmano solidario, expulsado, y otras dos campeonas, también arrestadas.

Cabe destacar que el equipo de balonmano masculino del Vitsyaz de Minsk se negó a jugar un partido de Liga en solidaridad con Yelena y los demás ciudadanos bielorrusos sometidos a “esta presión violenta e ilegal”: el gobierno ha expulsado al club del campeonato nacional y desalojado de su pabellón.

El entorno de Yelena leuchanka está muy preocupada por las secuelas psicológicas que pueda tener la baloncestista tras su paso por Okréstina y por posibles acciones futuras contra ella por su peso específico en la lucha contra Lukashenko.

Otros deportistas de élite detenidos son, por ejemplo, la campeona de natación Aliaksandra Herasimenia, la campeona de muay thai Aliaksandra Sitnikava y el campeón del mundo de muay thai Yuri Bulat.

La estrella del baloncesto femenino bielorruso Yelena Leuchanka, abrazando a su madre tras pasar 15 días encarcelada por su oposición (pacífica) al régimen del presidente Alexander Lukashenko, acusado de fraude electoral. FOTO: CAPTURAS @franakviacorka / @yelenaleu