Gabriela Andersen-Schiess, protagonista de uno de los momentos más dramáticos y memorables de la historia de los Juegos Olímpicos, acaba de cumplir 75 años, siempre bajo el recuerdo aquellas imágenes sobrecogedoras del siglo pasado.

La atleta suiza, nacida en Zúrich en mayo de 1945, participó en el maratón de Los Ángeles-1984, celebrado en una jornada calurosa, con temperaturas cercanas a los 30 grados centígrados, y cuando solo había 5 estaciones de agua a lo largo del recorrido de la prueba.

En el primer maratón olímpico femenino no estaba permitido refrescarse fuera de esos puntos fijos, y desafortunadamente Gaby había pasado por alto el quinto y último.

Así, entró en el LA Coliseum deshidratada, unos 19’ después de que la estadounidense Joan Benoit hubiese sellado la medalla de hora con un registro de 2h.24’52”.

Tambaleándose, con el torso torcido

Gabriela, que entonces tenía 39 años, se tambaleaba, tenía el torso torcido y un brazo fuera de control.

Apartó al personal médico que se acercó brindando ayuda, sabedora de que sería descalificada si la aceptaba. Aunque incapaz de hacerlo en línea recta, siguió caminando.

Andersen-Schiess tardó 5’44” en completar los 400 m. finales y acabó 37ª entre 44 clasificadas, con un crono de 2h 48’42”.

El público no dejó de animarla y los médicos, que se mantuvieron cerca en todo momento, permitieron que siguiera porque vieron que transpiraba, señal de que aún fluidos corporales.

“Mi gran preocupación era el calor, y la humedad. Intentas apartarlo de tu mente y concentrarte en tu carrera”, relata la propia deportista.

“Mi cabeza funcionaba, pero los músculos…”

“Mi cabeza seguía funcionando, pero debido a la deshidratación tu cuerpo se acalambra. Me dije ‘intenta seguir corriendo, intenta mantenerte erguida’, pero mis músculos no respondían”, agrega, “sabía que si paraba o me sentaba sería el fin. Yo simplemente estaba decidida a cruzar esa línea de meta”.


Cosa que hizo. Al igual que quedar inmortalizada en la videoteca de los Juegos por su férrea voluntad y espíritu olímpico.

FOTO: CAPTURA VÍDEO @Olympics