Carolina Marín y su familia están de luto por el fallecimiento de Gonzalo Marín Pérez, padre de la campeona olímpica, del mundo y Europa de bádminton y que no pudo superar las secuelas del accidente laboral sufrido en febrero pasado.

Gonzalo Marín, que apoyó a Carolina en desde el comienzo de su carrera deportiva y junto al que vivió sus grandes triunfos, murió la madrugada de este domingo.

Natural de Santa Bárbara de Casa (Huelva), trabajaba en una empresa dedicada al suministro de material de oficina. El 14 de febrero se golpeó en la cabeza fruto de ese desafortunado accidente y tuvo que se hospitalizado y operado de urgencia.

“Los perores meses de mi vida”

Carolina, de 26 años, vivió un confinamiento por la pandemia de COVID-19 especialmente duro, debiendo compaginar sus entrenamientos en casa con desplazamientos diarios para estar junto a su padre en el centro sanitario onubense en que había sido ingresado.

La ganadora del oro olímpico de Río-2016, de tres cetros mundialistas y tetracampeona europea acompañó a su padre en su lucha por salvar la vida, lucha que por desgracia perdió, como informó este domingo la Federación Española (FESBA) en nota oficial a través de la cual expresó sus condolencias a la propia Carolina y a su familia.


Carolina Marín ha recibido incontables mensajes de apoyo en un momento tan delicado, que se suma a los golpes psicológicos ya recibidos en forma de grave lesión de rodilla en enero de 2019, de enfermedad y de padecimiento por la situación del que para ella era “el mejor padre que se puede tener”.


“Han sido los peores meses de mi vida. No se los deseo ni a mi peor enemiga”, aseguró Carolina Marín en mayo en conferencia prensa organizada por el Comité Olímpico Español (COE), “he vivido en un límite emocional muy alto y quiero sacar provecho a eso cuando regrese a las pistas”.

La medalla que buscará Carolina, un referente y una fuera de serie siempre solidaria, en los Juegos Olímpicos de Tokio será para Gonzalo Marín Pérez.

FOTO: CAPTURA @carolinamarin