Ya es oficial: no habrá tenis WTA ni ATP hasta agosto, alargándose así el parón del tenis profesional, que estaba decretado hasta el de 13 de julio, hasta el 31 día 31.

Como avanzó también Bild, las grandes organizaciones femenina y masculina no tienen, al menos en un principio, intención de cancelar el resto de temporada; así, los torneos al aire libre que finalmente se lleven a cabo quedarán comprimidos en unas pocas semanas.

El 1 de junio se decidirá sobre el US Open, con fechas originales entre el 31-A y el 13 de septiembre y sumido en un mar de dudas debido a los efectos especialmente devastadores del coronavirus en Nueva York.

También se espera que se concreten las fechas de Roland Garros, que decidió de forma unilateral trasladarlas de mayo/junio a septiembre/octubre, siempre por la pandemia de la COVID-19.

Distorsión de competencia y discriminación

Uno de los grandes problemas que afrontan WTA y ATP son las restricciones de viaje aun en tiempos de paulatino desconfinamiento. No todos los jugadores y jugadoras tienen las mismas posibilidades de desplazarse a un posible torneo y ambos organismos temen demandas por distorsión de competencia y discriminación.

Aunque se mantenga por ahora el’ toque de queda’ oficial, está prevista la celebración de certámenes femeninos extraordinarios en Mollet (Barcelona) o Praga (República Checa).

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