Da las gracias a su guía por darle seguridad frente al abismo y visualiza su gran objetivo para 2020: la cima WTA.

En tiempos en que el deporte de elite y el coaching psicológico van cada vez más de la mano Garbiñe Muguruza ha escalado el Kilimanjaro, el pico más alto de África, posiblemente para visualizar su gran objetivo para 2020: volver a la cima del tenis femenino, que alcanzó en septiembre de 2017 y que ahora mismo divisa desde el puesto 35 del ránking WTA.

2019 ha sido poco glamuroso para la hispano-venezolana en términos deportivos, que camino del pico Uhuru del majestuoso volcán durmiente de Tanzania ha llorado y se ha desplomado, como ella misma explica en su Instagram, donde ha publicado un pequeño diario de una ascensión que ojalá se produzca también raqueta en mano.


Garbiñe habla de “reto”, aludiendo a los 5.895 m. afrontados desde abajo, desde la base, paso a paso, campamento a campamento, en 6 etapas diarias.

“Escalamos durante 6 horas. En un tramo (yo) lloraba cuando mi guía me decía que no mirase abajo, a la caída libre de 300 metros”, relata Garbiñe Muguruza, aludiendo a unas lágrimas a buen seguro liberadoras al llevarse con ellas la angustia y ansiedad.

La tenista, ex nº 1, comparte sus sensaciones en un pequeño diario de expedición hacia el glaciar en las alturas.

“22 horas seguidas, día y noche. Gracias en especial a mi guía por mantenerme despierta cuando me desplomé en el glaciar”, explica más tarde, mostrándose agradecida con quien veló por ella en todo momento, dándole seguridad frente al abismo y el hielo.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

OH SI! Nos hemos sentido VIVOS! HELL YES! We felt ALIVE! -12 celcius. TOP of Africa 5895 m 🏔 Thanks to my expedition and my guide.

Una publicación compartida de Garbiñe Muguruza (@garbimuguruza) el


A modo de inciso cabe señalar que los glaciares del Kilimanjaro, un montaña legendaria y envuelta en leyendas, se están achicando debido al calentamiento global que de seguir el ritmo actual de descongelamiento se prevé que habrán desaparecido para 2040.

Ya en la cumbre, Garbiñe habla de estar “viva”, una extraordinaria metáfora; además, da nuevamente las gracias a su guía, persona que le ha ayudado a soltar lastre y a recobrar la confianza, y a la expedición, ese grupo que la acompañó en un viaje que va mucho más allá de una aventura con final a -12 grados centígrados: la caraqueña se lleva calor y energía positiva para un 2020 a tope.

Tras estrenarse como pelotari y pasar por un San Mamés en pleno rugido por la victoria del Athletic en Liga Garbiñe Muguruza ha hecho terapia en altitud, y compartido una experiencia que marcará un antes y un después para la campeona de Roland Garros-2016 y de Wimbledon-2017.

FOTO: CAPTURAS @garbimuguruza