De niña la violaba el novio de su madre alcohólica, con su padre en la cárcel y sin poder hablar ella.

Érase una vez una niña llamada Claressa, nacida en Flint (Michigan) en marzo de 1995. Su padre Clarence ‘Bo’Shields subía al ring en peleas de los bajos fondos y fue en la cárcel por allanamiento de morada. Claressa tenía 2 años cuando él entró en prisión y 9 cuando salió: pasó por un infierno en su ausencia.

Marcella, la madre de la niña, se dio a la bebida y uno de sus novios violó a Claressa a diario durante semanas. Claressa tenía 5 años y debido a un impedimento del habla no podía comunicarse mediante palabras: el hombre lo aprovechó, creyendo que la víctima sería incapaz de denunciar las agresiones.

Claressa intentó explicarle su tormento a mamá, pero mamá no comprendía los balbuceos. Claressa probó con tía Mary. Ésta se dio cuenta de que algo grave estaba pasando y con ayuda de una muñeca consiguió entender a su sobrinita.

Claressa se instaló en casa de su abuela Joanne, que se estaba recuperando de un cáncer.  Joanne arropó y empoderó a su nieta, que por su parte fue crucial para su propio restablecimiento.

Joanne enseñó a Claressa a creer en sí misma y a ser una chica sin miedo ni miedos. También consiguió, con paciencia y cariño infinitos, que la niña empezara a hablar.

 

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Coming with some new power Jan 10th! Has-Been in for a rude awakening! 👊🏾 ticket link in bio. It’s going down in Atlantic City, New Jersey AGAIN!

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Cuando ‘Bo’ salió en libertad, Claressa volvía a vivir con su madre, ya sin agresiones sexuales de por medio. Sin embargo, en el colegio se metían con ella por desgarbada, porque su pelo parecía un mocho y porque en ocasiones tartamudeaba.

Su abuela Joanne la empoderó, su fe en Dios la fortaleció y comenzó a boxear con 11 años por Laila Ali.

Un día papá le habló de Muhammad Ali y le comentó que de todos los descendientes del más grande solo su hijaLaila se había dedicado al boxeo. Claressa decidió seguir los pasos de Laila Ali; tras una votación familiar fue inscrita en un gimnasio.


Tenía 11 años. Con 13 respondía al mobbing de una compañera de clase con los puños; fue expulsada del centro educativo. Y cuando más tarde lanzó una silla contra una profesora los educadores hablaron de agresividad no tratada y recomendaron que asistiera a clases de control de ira.

Ha ido encadenando hitos, primero como amateur en Londres-2012 y Río-2016, y ahora como profesional.

Pero fue el boxeo el que permitió a Claressa somatizar sus traumas infantiles. Directo, jab, uppercut, cross, gancho… todo servía para dejar KO a los fantasmas del pasado.

El boxeo, sí, y su fe religiosa. La abuela Joanne, gracias a la cual de chiquita también practicó baloncesto, ‘football, voleibol y atletismo (carreras y cross) la llevaba a la iglesia para que vaciara su corazón también ante Dios.

Con 16 años Claressa Shields, a la que apodan T-Rex (Tyrannosaurus Rex), se proclamó campeona de su país y con 17 entró en los anales del boxeo olímpico.

¿Colorín colorado? No, la otra historia de Claressa Shields, que se ha autoproclamado como GWOAT (acrónimo de ‘Greatest Woman of All Time, la Mujer más Grande de Todos los Tiempos), comenzó en Londres-2012 y acaba de vivir un nuevo hito, ahora en términos de boxeo profesional…


Claressa se acaba de convertir con 24 años en la púgil que menos combates (10) ha necesitado para proclamarse campeona del mundo en tres categorías de peso diferentes y es también una de solo 3 mujeres boxeadoras que han conquistado los cuatro grandes títulos (WBA, WBC, IBF y WBO / AMB, CMB, FIB y OMB con sus siglas en castellano); la noruega Cecilia Braekhus (2014) y la irlandesa Katie Taylor (2019) son las otras dos y asimismo hay cuatro hombres que han logrado ese ‘póquer’.

Con 24 años es el púgil que ha necesitado menos combates (10) para coronarse en 3 categorías de peso.

Aparte, Claressa es el primer boxeador hombre o mujer que ha defendido con éxito un oro olímpico, en su caso haciendo ‘doblete’, siempre en el peso medio, en Londres-2012 y Río-2016. Y es la primera estadounidense en subir a lo más alto del podio en su deporte, coincidiendo con el debut del boxeo femenino en los Juegos Olímpicos.

Claressa se hizo profesional en octubre de 2016 y está invicta en sus 10 peleas, dos de ellas resueltas por KO. La que le ha permitido hacer historia este fin de semana se disputó en Atlantic City (USA), con victoria por decisión unánime sobre la croata Ivana Habazin, haciendo suyos los cetros vacantes WBC y WBO del peso medio-ligero.


Los cetros ostentados por también doble campeona del mundo (2014, 2016) y en los Juegos Panamericanos de 2015 como amateur son los siguientes:

– campeona indiscutida (reconocida por todos los organismos) del peso medio desde 2019
– título unificado WBC y WBO del peso medio-ligero desde el 10 de enero
– título unificado WBC e IBF peso súper-medio (207-2018)

FOTO: CAPTURA @claressashields

Redacción thechampionsvoice.com