La británica, una de las 28 corredoras colapsadas, quiere que el organismo asuma su error al autorizar la prueba.

Charlotte Purdue es una de las 28 atletas que no pudieron acabar el maratón femenino de los recientes Mundiales IAAF de Doha, afrontado en condiciones climáticas inhumanas, con temperaturas por encima de los 30 grados y un porcentaje de humedad superior al 80%, y que saldada con polémica ya el pasado 28 de septiembre.

La prueba, que se saldó con un récord de abandonos, se programó para la medianoche en un intento de mitigar el calor asfixiante, pero la medida no impidió la sucesión de colapsos; incluso la ganadora, la keniana Ruth Chepngetich, cuyo crono fue 15’ más lento que su mejor marca personal, fue al suelo en zona mixta mientras atendía a los medios de comunicación.

Cree que se tapó el problema: el maratón olímpico de Tokio-2020 será en Sapporo para evitar que pase lo mismo.

Charlotte ni perdona ni olvida y exige que el presidente de la IAAF, el exmediofondista de elite Sir Sebastian Coe, pida disculpas por el desbarajuste y por el daño causado a las atletas y a sus intereses deportivos.

Alzándose en portavoz de todas las damnificadas, critica que acabaran tirando por la borda meses de preparativos y que el organismo intentara ‘tapar’ su error al autorizar la carrera insistiendo en que tras lo ocurrido en Qatar aquel día los organizadores de Tokio-2020 hayan trasladado el maratón olímpico a Sapporo, a unos 800 kms. al norte, por el bien de los deportistas.

Éstas son las declaraciones de la deportista inglesa, de 28 años, en el Telegraph:

“Yo me encontraba en el mejor momento de forma de mi vida”, asegura, aludiendo a que había escalado hasta la tercera plaza del ránking de mejores cronos británicos, solo superada por Paula Radcliffe y Mara Yamauchi.

“Mi entrenador es de Australia, por lo que está acostumbrado a los veranos de calor, pero incluso él quería que no tomara la salida. Pero era miembro del equipo británico y esa prueba era uno de mis grandes objetivos. Así que empecé a verla no como una carrera sino como un desafío de supervivencia” en un ambiente infernal.


“Ninguna estaba emocionado o deseando correr. Nos íbamos mirando y sacudiendo la cabeza… fue como si estuviéramos a punto de ir a una guerra”.

“La decisión de que la prueba iba a tener lugar se tomó solo 90 minutos antes, es ridículo. Y nada más comenzar la carrera ya fueron desplomándose las primeras atletas”.

“Cuando estábamos todas en la línea de salida, sudando, tuvimos que esperar a que Coe bajara en su cochecito de golf. Fue ridículo. Debería haber asumido algo de responsabilidad y decir que sentía que la cosa no saliera bien”.

“Fue como ir a una guerra”, dice y censura muchas que se vieran privadas de un posible éxito tras meses de trabajo.

“Parece que simplemente dieron a entender que todo fue lo mejor posible, aunque tampoco había espectadores; hay más en una carrera en el parque y eso que estamos hablando de una prueba que supuestamente está en la cima del atletismo. Y tantas participantes simplemente tuvieron que retirarse de una carrera para la que se habían preparado durante todo el año”.

“Fue un espectáculo de mierda, fue peligroso. Si Doha fue tan perfecto como dijeron, no habrían cambiado el maratón olímpico del año que viene de Tokio a Sapporo”, que dista unos 800 kms. de la capital japonesa; “no quieren que vuelva a pasar” lo de Qatar.

“Podría haber corrido otro maratón, ver mi nombre en titulares y ganar dinero. Me pregunto por qué habré decidido competir en Doha. Ha sido como arruinar mi temporada”.

FOTO: PIXABAY

 

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