Retrato de Caroline Graham Hansen, la crack noruega del Barça: de flacucha y frágil a máquina del regate.

Por Robert Schreier, redactor de Sportbild y antes de WAZ

“Llevo muchos años cubriendo el día a día del VfL Wolfsburgo, el de su equipo femenino incluido, y he tenido la suerte de conocer a Caro Hansen, que ahora está confirmando en el FC Barcelona toda la grandeza y excelencia ya exhibida a su paso por Alemania.

Y cuando me hablan de ella, de inmediato me vienen a la mente dos encuentros que tuve con ella por lo significativos.

El primero fue antes de que firmara contrato con el Wolfsburgo, en el que militó entre 2014 y 2019. Acompañada de su familia y representantes, Caro tomaba contacto con las instalaciones del club junto al director deportivo Ralf Kellermann, a quien pidió que le mostrara y explicara hasta el más mínimo detalle: quería estar informada de absolutamente todo, también del equipo masculino.

Lo más importante para ella era saber qué relevancia tiene el fútbol femenino en el VfL Wolfsburgo y cómo está estructurada la sección.

Para Caro Hansen prima la profesionalidad.

Por eso contrató a Jim Solbakken, por entonces considerado como el más taimado agente del fútbol masculino de Noruega, para su fichaje por el Wolfsburgo procedente del Stabaek.

“Profesionalidad” es la palabra que más escuchas cuando hablas con las personas del club de Caro Hansen. Stephan Lerch, el que fuera su entrenador aquí, recuerda que “constantemente realizaba entrenamientos extra. Cuando había algo que no le salía, ensayaba y ensayaba hasta conseguirlo”. Una de las jugadas más perfeccionadas y pulidas era la de caer desde la banda derecha y buscar el palo largo.

“Antes de los partidos siempre estudiaba al equipo rival. Y después de los encuentros concedía mucho valor a los análisis: qué había ido bien, por qué no había funcionado tal cosa y dónde había destacado y flaqueado ella misma”, agrega Lerch.

“Ojalá disparara más en vez de dar tantas asistencias”, señala Stephan Lerch, su técnico en Alemania.

Al principio los problemas de Caro eran claramente físicos. Se lesionaba mucho, que si un tema muscular, que si los ligamentos. “Su talento y clase son incuestionables, pero por desgracia es una deportista de cristal”, se murmuraba. Y se cuchicheaba que “su cuerpo no está hecho para el fútbol profesional”.

Pero Hansen trabajó duro para ganar masa muscular y apuntalar su cuerpo flacucho. Pasó muchísimo tiempo en el gimnasio, cada vez estaba más fuerte sin perder por ello esa punta de velocidad. Caro salió victoriosa de su particular lucha por hallar ese equilibrio delicado.

En los últimos tiempos ya casi nunca causó baja por lesión. Por contra, la fuerza física ganada engrandeció aún más su juego.


“Resulta increíble ver su fuerza de regate. Conduce la pelota a alta velocidad y con un sinfín de breves contactos con el pie”, elogia Stephan Lerch, “es algo insólito y fascinante, y hace que sea muy difícil separarla del balón: Caroline es demasiado ingeniosa y dinámica”.

En el Wolfsburgo recuerdan cómo estudiaba al rival, sus análisis postpartido y sus ‘obsesiones’ futbolísticas.

Hablamos, pues, de una jugadora excepcional, asimismo muy querida en Wolfsburgo porque siempre se mantenía en un segundo plano. “Caro es cien por cien una jugadora de equipo, que lo da todo por el grupo sin pensar nunca en su propio beneficio. Como entrenador incluso deseas que también dispare en vez de dar tantas asistencias”, recalca Lerch.

Precisamente debido a esta circunstancia podrían pasar por alto a esta crack noruega a la hora de coronar a la mejor futbolista del mundo. Ahí priman las goleadoras, las heroínas, mientras las trabajadoras, las que permiten el lucimiento de las demás, muchas veces no cuentan.

Hansen aúna ambas facetas, pero quizá no es lo suficientemente egoísta para ser premiada con el FIFA The Best o el Balón de Oro.

Ahora bien, ambiciosa sí es: “Siempre tiene el máximo éxito en la cabeza y la firme voluntad de querer ganarlo todo”, recalca Lerch.

Yo añadiría que no solo en el campo.

Me viene a la mente el segundo encuentro de los dos arriba mencionados. Fue poco antes de su fichaje por el Barcelona, en el que ahora lleva 7 asistencias en 13 partidos de Liga para el mejor promedio (0,54).


El Wolfsburgo tenía el alirón prácticamente asegurado, y todo el mundo sabía que Caro haría maletas. Cuando nos cruzamos, se tomó la molestia de hablar en alemán conmigo, aunque para ella habría sido mucho más fácil comunicarse en inglés.

En definitiva, una futbolista enorme. Simpática. Ambiciosa. Y muy profesional”.

FOTO: CAPTURAS @CarolineGrahamH / @graham95