La exnúmero 6 WTA anuncia que dejará el tenis profesional el año que viene: “Mis prioridades han cambiado”.

Carla Suárez, número 6 del mundo en febrero de 2016, ha anunciado en rueda de prensa que 2020 será “mi último año como tenista profesional”: la jugadora canaria, campeona de España y de Europa júnior en 2006, podrá fin a una carrera que comenzó cuando ella tenía 12 añitos y “nunca imaginé que conseguiría todo lo que he conseguido” y que desea culminar a lo grande.

“Quiere acabar en el ‘top ten’”, objetivo “prioritario” para el que, como asegura, “aún tengo nivel suficiente” y para el que se concentrará en los torneos del Grand Slam.

“Quiero experimentar la sensación de ganar un ‘grande’”, agrega Carla, cuartofinalista en el Open de Australia en 2009, 2016 y 2018; en Roland Garros (2008 y 2014) y en el US Open (2013 y 2018) y que ha alcanzado la cuarta ronda en las ediciones de Wimbledon de 2014, 2016 y de 2019.

“Quiero disputar el torneo olímpico de Tokio 2020”, señala también, “tenemos hasta mayo para clasificarnos”. Carla Suárez, que suma 2 títulos WTA y 6 ITF en singles, ya estuvo en Río-2016 y en caso de hacer bis, como espera, tratará de rebasar el listón de la tercera ronda afrontada en Brasil.

“Todavía estoy en condiciones para jugar un año más aspirando a todo”, resume una Carla actualmente número 55 en el ránking femenino y que aguarda la nueva temporada con energías renovadas tras un curso marcado por una serie de problemas físicos y reveses.

“Aún tengo nivel suficiente” para “aspirar a todo” y conseguir sus objetivos ilusionantes antes de decir adiós.

¿Por qué ha decidido retirarse? Porque con 31 años “estoy empezando a tener otro tipo de prioridades, y el tenis es un deporte muy exigente que requiere muchos sacrificios. Este último año será igual de intenso y exigente (que los demás). Las metas están claras y tanto mi equipo como yo estamos comprometidos para trabajar de la forma más profesional posible”, subraya.

“Llevo muy lejos de la familia mucho tiempo. Me apetece mucho estar con la familia. El tiempo pasa y lo que ha pasado no lo podemos recuperar. Creo que es lo correcto y lo que el corazón me pedía, por eso no me he fijado en la edad ni en nada más. Termina una etapa y empieza otra”, añade esta tenista carismática y con una sentida vena solidaria, como demostró en noviembre en el campamento de refugiados de Kyangwali (Uganda).

En cuanto a su rol de referente para las nuevas generaciones del deporte femenino, Carla Suárez espera que “los medios puedan seguir promocionando todos estos temas. Si puedo servir de ejemplo y ayudar a las niñas que quieren crecer y vivir del tenis, yo encantada”.

FOTO: CAPTURAS @carlasuareznava