Comparte los vídeos de su inolvidable experiencia con Ciudades de Viento, ONG que amadrina, y Tennis for All.

“La solidaridad y la ayuda mutua son los medios más importantes para que las especies sobrevivan”. Carla Suárez ha elegido esta cita del político por la Paz noruego Christian Lous Lange para la introducción de los dos videos de su viaje humanitario a Uganda.

“Poder ayudar a los demás sí que es un éxito”, asegura la tenista canaria en sus redes sociales tras su inolvidable experiencia en el campamento de refugiados de Kyangwali, hogar forzoso para más de 109.000 personas, según el último censo, llegadas desde Sudán del Sur y mayoritariamente desde la República Democrática del Congo.

Entre ellos hay muchos niños, a los que Carla arrancó sonrisas y risas ejerciendo como coach de excepción; como da entender la número 55 en el ránking WTA, también ella vivió una felicidad muy especial durante sus 7 días en África, donde aterrizó de la mano de las ONGs Ciudades de Viento, creada en 2017 y de la que es madrina, y Tennis for All, un incansable proyecto inclusivo que asimismo ayuda a los más desfavorecidos con el tenis como herramienta.

 

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He tenido la fortuna de pasar 10 días en Uganda con Freddy Santos (Ciudades de Viento) y Vincent Muwereza (Tennis for All) colaborando en su proyecto de cooperación a través del deporte. Con la entrega de material y el desarrollo de actividades hemos disfrutado junto a una comunidad de niños extraordinarios, y es una experiencia que llevaré por siempre conmigo. El tenis me ha dado muchas cosas desde mi infancia, he tenido la fortuna de vivir muchas situaciones en primera persona y lo considero un vehículo muy potente para transmitir valores y vivencias. ⠀ Confieso que la cooperación siempre ha estado en mi cabeza, intentar ayudar a los demás, tratar con respeto a cualquier persona es uno de los gestos más humanos que podemos tener y esta convicción ha quedado todavía más grabada en mi después de esta experiencia. Puedo decir con el corazón en la mano que ha sido una vivencia preciosa, mucho más intensa de lo que hubiera podido imaginar. Desde el momento en que decides iniciar esta aventura aparecen imágenes en tu cabeza, pensamientos con los que intentas dibujar posibles situaciones pero nada de ello se acerca a la realidad. Porque la realidad te arrasa. Ver sonreír a los niños es adictivo, su alegría te desborda por dentro y transmite una energía difícil de explicar. Viendo las situaciones que el mundo les ha entregado, sintiendo de cerca la realidad que les rodea, te hace replantear muchas cosas sobre la vida. ⠀ El deporte siempre tiene algo especial. Hemos intentado aportar un sentimiento de comunidad de la mano del deporte que tan feliz nos hace. Y su respuesta siempre es la misma. Desde el primer día te respetan, te aceptan y regalan abrazos con una sonrisa en la cara. El compañerismo que se vive es tremendo y te encuentras a personas dispuestas a aprender cada día. Cualquier pequeño detalle es valorado con una satisfacción tremenda, y eso es algo que impacta en una era donde damos por hecho muchas cosas. Hay compañerismo a unos niveles muy altos y el egoísmo brilla por su ausencia. La comunidad mira por el bien de todos y se comparte hasta el último detalle, por poco que se tenga. ⠀ Poder ayudar a los demás sí que es un éxito.

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“Poder ayudar a los demás sí que es un éxito”, reflexiona la canaria tras su complicado año deportivo.

Carla, de 31 años, conectó rápidamente con los pequeños, a los que regaló raquetas pero más importante aún, tiempo. El encuentro fue, pues, muy cercano y profundamente gratificante después de una temporada deportiva marcada por los problemas físicos y otros reveses.

Las imágenes al margen, Carla Suárez también ha compartido una reflexión, en la que habla de la energía recibida de unos alumnos a los que nunca olvidará y que seguramente iluminará su 2020:

“He tenido la fortuna de pasar 10 días en Uganda con Freddy Santos (Ciudades de Viento) y Vincent Muwereza(Tennis for All) colaborando en su proyecto de cooperación a través del deporte. Con la entrega de material y el desarrollo de actividades hemos disfrutado junto a una comunidad de niños extraordinarios, y es una experiencia que llevaré por siempre conmigo.

El tenis me ha dado muchas cosas desde mi infancia, he tenido la fortuna de vivir muchas situaciones en primera persona y lo considero un vehículo muy potente para transmitir valores y vivencias.

 

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He tenido la fortuna de pasar 10 días en Uganda con Freddy Santos (Ciudades de Viento) y Vincent Muwereza (Tennis for All) colaborando en su proyecto de cooperación a través del deporte. Con la entrega de material y el desarrollo de actividades hemos disfrutado junto a una comunidad de niños extraordinarios, y es una experiencia que llevaré por siempre conmigo. El tenis me ha dado muchas cosas desde mi infancia, he tenido la fortuna de vivir muchas situaciones en primera persona y lo considero un vehículo muy potente para transmitir valores y vivencias. ⠀ Confieso que la cooperación siempre ha estado en mi cabeza, intentar ayudar a los demás, tratar con respeto a cualquier persona es uno de los gestos más humanos que podemos tener y esta convicción ha quedado todavía más grabada en mi después de esta experiencia. Puedo decir con el corazón en la mano que ha sido una vivencia preciosa, mucho más intensa de lo que hubiera podido imaginar. Desde el momento en que decides iniciar esta aventura aparecen imágenes en tu cabeza, pensamientos con los que intentas dibujar posibles situaciones pero nada de ello se acerca a la realidad. Porque la realidad te arrasa. Ver sonreír a los niños es adictivo, su alegría te desborda por dentro y transmite una energía difícil de explicar. Viendo las situaciones que el mundo les ha entregado, sintiendo de cerca la realidad que les rodea, te hace replantear muchas cosas sobre la vida. ⠀ El deporte siempre tiene algo especial. Hemos intentado aportar un sentimiento de comunidad de la mano del deporte que tan feliz nos hace. Y su respuesta siempre es la misma. Desde el primer día te respetan, te aceptan y regalan abrazos con una sonrisa en la cara. El compañerismo que se vive es tremendo y te encuentras a personas dispuestas a aprender cada día. Cualquier pequeño detalle es valorado con una satisfacción tremenda, y eso es algo que impacta en una era donde damos por hecho muchas cosas. Hay compañerismo a unos niveles muy altos y el egoísmo brilla por su ausencia. La comunidad mira por el bien de todos y se comparte hasta el último detalle, por poco que se tenga. ⠀ Poder ayudar a los demás sí que es un éxito.

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Valora la alegría y de la energía transmitida por los niños en Uganda, y el altruismo de esa comunidad.

Confieso que la cooperación siempre ha estado en mi cabeza, intentar ayudar a los demás, tratar con respeto a cualquier persona es uno de los gestos más humanos que podemos tener y esta convicción ha quedado todavía más grabada en mi después de esta experiencia.

Puedo decir con el corazón en la mano que ha sido una vivencia preciosa, mucho más intensa de lo que hubiera podido imaginar. Desde el momento en que decides iniciar esta aventura aparecen imágenes en tu cabeza, pensamientos con los que intentas dibujar posibles situaciones, pero nada de ello se acerca a la realidad.

Porque la realidad te arrasa. Ver sonreír a los niños es adictivo, su alegría te desborda por dentro y transmite una energía difícil de explicar. Viendo las situaciones que el mundo les ha entregado, sintiendo de cerca la realidad que les rodea, te hace replantear muchas cosas sobre la vida.

El deporte siempre tiene algo especial. Hemos intentado aportar un sentimiento de comunidad de la mano del deporte que tan feliz nos hace. Y su respuesta siempre es la misma.

Desde el primer día te respetan, te aceptan y regalan abrazos con una sonrisa en la cara. El compañerismo que se vive es tremendo y te encuentras a personas dispuestas a aprender cada día.

Cualquier pequeño detalle es valorado con una satisfacción tremenda, y eso es algo que impacta en una era donde damos por hecho muchas cosas. Hay compañerismo a unos niveles muy altos y el egoísmo brilla por su ausencia.

La comunidad mira por el bien de todos y se comparte hasta el último detalle, por poco que se tenga.

Poder ayudar a los demás sí que es un éxito”.

FOTO: CAPTURAS @carlasuareznava / @ciudadesdeviento

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