Enorme charla de ánimos de la joven canadiense de 19 años a la grande del tenis en la Rogers Cup: “Es un alma vieja”.

Serena Williams rompió a llorar cuando supo a ciencia cierta que no podía seguir adelante en la final de la Rogers Cup de Toronto. El marcador estaba 1-3 a favor de la canadiense Bianca Andreescu en el primer set y la exnúmero 1 WTA dio rienda suelta a su frustración: desde su regreso a las pistas tras dar a luz a su hija Olympia en 2017 ha llegado a cuatro duelos decisivos sin poder sin embargo alzar cetro alguno.

Esta vez fueron “unos espasmos en la espalda” los que hicieron trizas su sueño de ganar su primer título como madre. “Es muy doloroso, apenas he podido dormir y hemos hecho un montón de tratamientos. No es la primera vez que me pasa, suelen afectarme durante 24 y 36 horas y luego desaparecen. Me ha faltado tiempo material para recuperarme a tiempo. Pero he querido salir y tratar de jugar”, explicaba la estadounidense.

También dejó una frase para la posteridad: “Bianca es un alma vieja”, dijo elogiosa y emocionada, aludiendo al hermoso gesto que la propia Andreescu había tenido con ella, XXX un ejemplo de deportividad y de respeto a una Serena Williams que a sus 37 años sigue siendo fuente de inspiración.

Cuando supo que se retiraba de la final, fue hacia ella, la abrazó, se acuclilló frente a ella y le habló desde el corazón.

Ésta es la historia: como Serena, Bianca, de 19 años, estaba sentada en su silla al lado de la cancha, esperando a saber si el partido podía continuar; cuando le comunicaron que su rival se retiraba, se levantó y se fue directamente hacia ella para abrazarla.

Después se acuclilló frente a la menor de las hermanas Williams y le dio una afectuosa charla de ánimos mientras le cogía una mano, consiguiendo que las lágrimas de Serena se convirtieran en risas; Serena se fundió en otro abrazo con la canadiense después de que ésta le soltara un “te he seguido durante toda tu carrera, eres un ‘fucking beast’”, o sea “una jodida bestia”.

Evitó que Serena, con espasmos en la espalda, se desmoronara: otra ocasión perdida de ganar un título como madre.

Una jovencita, que se llevó su segundo torneo WTA, evitó, pues, que la legendaria Serena Williams se desmoronara. Y lo hizo hablándole desde el corazón y la veneración por todo lo que significa Serena y por todo lo que ha hecho por el tenis y el deporte femeninos.

Serena parece más voluble ahora que compatibiliza en tenis con su faceta de madre. Bianca simplemente tiró de cariño para que recuperara fuerzas y la sonrisa. Al final del día eso importa mucho más que ser la deportista con más ganancias económicas según Forbes.

¿A la quinta será la vencida para la actual número 8 del mundo? Posiblemente ahora sí.

FOTO: CAPTURAS @WTA / VÍDEO @WTA

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