O le daba dinero a escondidas cuando le decían que la dejarían sin comer: “La única a mi lado”.

Redacción thechampionsvoice.com

Asisat Oshoala es sus 25 años uno de los grandes referentes del fútbol femenino africano y una de las grandes estrellas del FC Barcelona y la Primera Iberdrola. Cuatro veces Balón de Oro femenino de África (2014, 2016, 2017 y 2019) es también una de las jóvenes deportistas con mayor ascendencia según Forbes y quiere añadir el 30 de agosto en Anoeta el cetro de la UWCL 2020 a un palmarés de por sí impresionante.

De familia musulmana, directa enfilando la portería contraria y en su discurso, Asisat es la voz de las mujeres de su Nigeria natal y de todo el continente negro, en el que cuesta ser futbolista cuando no eres chico.

La propia Oshoala, un icono en su país, ha narrado su historia de obstáculos y superación en entrevista con la UEFA, bajo el lema #StrongIs (#SerFuerteEs) y de la mano de ESPRIT

Con imágenes grabadas en Lagos y con su pasado de fondo, la goleadora recuerda a su abuela, su única valedora. Habla de los castigos que le infligían sus padres por culpa del fútbol. Y da las claves para la resiliencia y salir victoriosa, como ella pese a la rotunda oposición en su casa: “No importa lo que digan los demás, apóyate a ti misma y nunca te rindas”.

De pequeña sus amigos la encubrían ante su padre, como revela también en #StrongIs UEFA.

“Mi nombre es Asisat. Podéis llamare Zee. Juego en el FC Barcelona. Voy a hablaros de mi recorrido en el fútbol desde el principio. Empecé (a jugar) con mis amigos en el colegio, solo para divertirme. (Pero) se convirtió en algo que me apetecía más a menudo”.

“Después de clase y antes de volver a casa jugaba al fútbol. Mis padres siempre se quejaban de que llegara tarde del colegio y todo eso.  Después de acabar la educación superior tuve por delante varios meses sin hacer nada. Así que hablé con mis padres, quizá me permitirían jugar solo por diversión, nada serio”.

“Y entonces participé en un torneo. Allí me descubrió uno de los equipos también participantes. En realidad, yo estaba corriendo en el estadio cuando me enteré de que iban a celebrar un torneo allí”.

“Participé con un equipo anónimo, no sé (recuerdo) qué equipo era, simplemente jugué con ellos. Un equipo de verdad me vio y quisieron que me fuera a jugar con ellos”.

“’No, yo no quiero jugar de manera profesional, solo lo hago para divertirme’, les dije. ‘No, tienes calidad para jugar. Entrena y con esfuerzo podrás llegar lejos’, me contestaron”.

Su camino de Lagos hasta el Barça y lo más alto fue difícil: temía fracasar y defraudar en casa.

“Y yo les dije ‘mis padres no me van a dejar, así que no os molestéis en intentarlo’”.

“Ahora me río al recordar algunos momentos, pero fueron difíciles para mí entonces. Me escapaba los domingos por la mañana para jugar con mis amigos, en la calle. Mi padre también salía a dar una vuelta y quedaba con sus amigos”.

“Coincidíamos en el mismo sitio, no en un campo, sino en una calle asfaltaba. Cuando le veía, me escondía y mis amigos me encubrían”.

“De pequeña mis padres no me apoyaban para nada. La única persona que me apoyó fue mi abuela. Ya no vive, que su alma descanse en paz. Fue la única de la familia en apoyarme, incluso cuando mi madre o mi padre me querían pegar cuando yo salía (a jugar)”.

“O me decían ‘hoy no te vamos a dar de comer porque ha ido a jugar al fútbol cuando deberías estar haciendo otras cosas’. Ella fue la única persona en estar a mi lado”.

“Me daba de comer y me decía ‘que tu madre no se entere que te doy dinero’. Ahora que soy profesional me acuerdo de ella todo el rato. Ojalá aún viviera para verme, pero seguro que está muy orgullosa de mí”.

“Crecí en un entorno en el que no había muchas mujeres jugando al fútbol. Cuando pasé del FC Robo (2009-13) al Rivers Angels (2013-15) empecé a sentir una pasión más grande, a verlo como mi profesión. Después, cuando me mudé a Liverpool (2015-16), me dije ‘vale, esto es lo mío’”.

“La decisión que tomé respecto al fútbol hace 15 años no es la misma que tomaría hoy. Ahora juego en el Barcelona, qué más puedo pedir”.

“Hubo momentos en los que, sola, me preguntaba si había acertado (apostando por el fútbol), si al final mis padres no acabarían diciéndome ‘¿lo ves?, has acabado así por no hacernos caso’”.

Gran referente del #futfem africano con 25 años, ahora quiere ganar la Champions en Anoeta.

“Hubo momentos en que lloré porque sentía que no quería fracasar. No quería decepcionar o defraudar a mis padres, porque me estaban dando la oportunidad de hacer esto. Había una gran presión, tenía que esforzarme más incluso cuando todo iba bien”.

“Creo que mis padres no me dijeron ‘vale, te dejamos ser deportista profesional hasta después del Mundial Sub 20 (de 2014), donde gané el Balón de Oro y la Bota de Oro”.

“Creo que fue uno de esos momentos en los que me sentí feliz de verdad porque me dijeron ‘vale, ahora que nos hemos dado cuenta de tu talento no vamos a permitir que se eche a perder”. Me dijeron que ése era el regalo que querían hacerme”.

“Ahora están contentos. A mi padre le gusta llevar mi camiseta a todas partes. Mi familia son mis mayores fans, Ahora mi madre ve fútbol, sigue los partidos en directo por Facebook”.

“Me vieron jugar la final de Champions (de 2019), los pequeños (de la familia) no entienden mucho, aunque perdiéramos se alegraron de que marcara”.

“Ahora tengo una Fundación que básicamente se dedica a apoyar solo a las chicas. No es que no me preocupen los chicos, pero me parece que el entorno y la sociedad apoya más a los atletas masculinos que a los femeninos por lo que respecta al deporte”.

Su mensaje a las niñas: “No importa qué digan los demás, apóyate a ti misma y no te rindas”.

“Les puedo contar mi historia a esas niñas, hablar con ellas, aconsejarlas. Solo les digo ‘perseguid vuestro sueño, perseguidlo, procurad mantener la concentración al 100%, no os rindáis. No importa lo que digan los demás, sé tú. Apóyate a ti misma. Sé tu fan número 1, tu máxima motivación. Da siempre el máximo’”.

“No esperes a que los demás te digan que vales, tienes que valorarte tú misma. Si las cosas no van bien piensa ‘vale, soy buena en lo que hago, estoy mejorando día a día’”.

“No siempre es fácil, es como una montaña rusa. Hay momentos en que no te sientes bien, en que las cosas no te parecen bien, pero tienes que aguantar”.

“En mi caso estando en el Arsenal (2016-17) no pasé por mi mejor momento, lo sé. Pero me fui a China (Dalian Quanjian). Dijeron muchas cosas de mí, pero hice lo que tenía que hacer. Ahora estoy en el Barcelona. Es el ejemplo perfecto de ser fuerte”.

“Como no escuchar a la gente; si lo hubiera hecho (entonces) igual hubiera tomado una decisión que no me habría ayudado en mi carrera. Hay que mantenerse fuerte, ser tu mejor apoyo. Si no lo haces es muy difícil que otros lo hagan por ti”.

Para ver el vídeo de la entrevista con subtítulos en castellano, pinchar aquí.
Para más información sobre la Asisat Oshoala Youth Foundation, pinchar aquí.

FOTO: CAPTURAS @asisat_oshoala / YouTube @weplaystrong – UEFA