La patinadora USA, plata en el Mundial de 2016 y bronce olímpico en 2014, revela el traumático incidente con John Coughlin.

Ashely Wagner, de 28 años y una de las mejores patinadoras artísticas sobre hielo de Estados Unidos, ha revelado en USA Today Sports que de adolescente fue víctima de una agresión sexual por parte de John Coughlin, notable patinador estadounidense que cometió suicidio en enero pasado, un día después de que ser suspendido por parte del US Center for SafeSport (Centro de DeporteSeguro) por motivos entonces no especificados.

Como se supo después, el deportista, que se quitó la vida con 33 años, estaba siendo investigado por abusos sexuales de sus parejas deportivas; al menos tres de ellas habían presentado denuncias formales.

Antes que ahora Ashley, plata en el Mundial de 2016, bronce por equipos en los Juegos Olímpicos de 2014 y 3 veces campeona nacional (2012,2013 y 2015), entre otros honores, ya había hablado Bridget Namiotka, compañera de baile de Coughlin entre 2004 y 2007, cuando ella tenía entre 14 y 17 años y él, entre 18 y 21.

Namiotka explicó vía Facebook en mayo pasado que había sido víctima de “abusos sexuales” por parte del deportista campeón “durante dos años”. Además, destacó que él “ha hecho daño a mucha gente, y al menos a diez chicas más”. Cabe destacar que Bridget es una de las denunciantes a SafeSport.

Él se quitó la vida un día después de ser suspendido por una investigación por abusos sexuales; Bridget Namiotka, otra denunciante.

En cuanto a Ashley, relata el episodio que guardó en el fondo de su memoria por miedo y vergüenza; el pánico le impidió acusar a John Loughlin, asegura en USA Today Sports, por cuanto era un patinador famoso. Pero al final ha decidido dar el paso, al abrigo de la campaña #MeToo y para ayudar a salvaguardar a otras y otros jóvenes deportistas de ataques sexuales.

“Corría junio de 2008. Yo acababa de cumplir 17 años (por los 22 que tenía entonces Coughlin). Había acudido a un campamento de patinaje artístico en Colorado Springs y algunos de los participantes fuimos a una ‘house party’ con patinadores locales.

Siempre estuve muy centrada en el patinaje, y nunca había ido a una fiesta. Conocía a todo el mundo, y me pareció bien ir a divertirme un rato. Tampoco había bebido nunca, pero todos estaban bebiendo. Yo era una adolescente y quería saber cómo era, así que comencé a beber también.

Ya cuando la fiesta estaba acabando, no había nadie que pudiera llevarme al hotel en el que me alojaba, y otras chicas estaban igual, así nos quedamos en la casa. Me sentía segura. Mis amigos estaban allí. Me ofrecieron una cama y pensé, ‘genial, no quiero dormir en el suelo’. Me dormí enseguida.

Lo siguiente que recuerdo es que alguien se metía en mi cama. No me moví porque no entendía qué estaba ocurriendo. Pensé que era alguien que quería un sitio para dormir y yo estaba demasiado cansada para lidiar con ello. Pero entonces él (por Coughlin) empezó a besarme en el cuello.

Me hice la dormida pensando que pararía. No fue así. Cuando noté que se colocó encima de mí y cuando metió las manos dentro de mi pantalón mientras me seguía besando en el cuello me quedé paralizada. Me di cuenta dónde iba a llegar todo eso y de que debía hacer algo ya. Le cogí una mano y dije ‘para’. Y lo hizo. Me miró en silencio y luego se levantó y salió de la habitación”.

Cabe recordar que el Príncipe Ali bin Hussein de Jordania es uno de los impulsores de la campaña #FearlessFootball, que aboga por un entorno seguro para las futbolistas, asimismo víctimas de abusos sexuales en muchos rincones del planeta.

FOTO: PIXABAY / CAPTURAS YOUTUBE US TODAY / TWITTER

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