Única gimnasta rítmica en participar en cuatro finales olímpicas, habla de todo el “daño” y “rechazo” sufridos.

Almudena Cid, única gimnasta rítmica en participar en cuatro finales olímpicas (Atlanta-1996, Sydney-2000, Atenas-2004 y Pekín-2008), de las que se llevó dos diplomas, y 8 veces campeona de España se retiró en 2008 tras 21 años de alta competición… pero nunca se ha ido de su deporte: la vitoriana sigue vinculada al mismo como comentarista de televisión y también como maestra y referente de varias generaciones de niñas y como autora de una colección de cuentos en los que vuelca su vida, su lucha y su legado.

Almudena, que cumplirá 40 en 2020, creó un elemento propio, el Cid Tostado, y pasó 8 años, hasta los 28, demostrando que no era demasiado vieja para rendir al máximo nivel. Además, siempre ha compartido su experiencia con las más jóvenes, inculcándoles su arte y su lema de ‘no te rindas nunca’.

Pero la sonrisa que exhibe, también frente a la cámara en su próspera carrera como actriz, esconde un trauma y un gran dolor. Como ha revelado la propia Almudena en un hilo de Twitter, hay quien le ha hecho mucho daño, desde estamentos deportivos cuando aún estaba en activo, desde su entorno directo cuando se ganó un dinero extra apareciendo en ‘El Hormiguero’, desde su círculo de conocidos cuando debutó como autora literaria.

Almudena habla de una profunda crisis, de 6 meses en que “tenía el cuerpo metido en el hoyo”, y explica que ella y otros ex deportistas de elite se ven periódicamente con una psicóloga para lidiar con la depresión que se presenta cuando dejas de ser deportista de elite: “Sientes que no eres nadie sin ser ya el que fuiste”, destaca.


“No os dais cuenta, pero algunos hacéis mucho daño”, denuncia asimismo, y dice que hubo quien trató de destruirla, abriendo su corazón públicamente: “Esos años de rechazo pasaron factura. Aun hoy siento que lo que consigo no es suficiente, que siempre tengo que demostrar más, y tengo una constante sensación de necesidad de que me acepten”.

¿La respuesta obtenida? De apoyo masivo.

También menciona las sesiones con una psicóloga junto a otros exdeportistas para salir del “profundo hoyo”.

ÉSTE ES EL HILO MÁS CONFIDENCIAL DE ALMUDENA CID:

“Durante varios años, un grupo de ex deportistas hemos llevado a cabo encuentros mensuales conducidos por una psicóloga deportiva para hablar, debatir, compartir sobre el durante, la transición y el después del deporte de elite.

En esos encuentros salían reflexiones muy interesantes, opiniones contrarias e ideas que podrían arrojar algo de luz sobre situaciones incomprensibles. También mucha frustración, porque siempre se repite la misma historia.

Hay algo muy doloroso para el deportista y es que, después de haberte sentido tremendamente competente y bueno en lo que haces, sientes que no eres nadie sin ser ya el que fuiste. Y es que una ya no es la que fue. Y es que una no puede vivir eternamente de lo que fue.

Y aquí está lo que nos toca hacer: reinventarnos y reciclarnos. Yo personalmente puedo decir que hubo un momento en el que creí que se me antojaba imposible. Concretamente, 6 meses de mi vida.


Al menos fue el tiempo en el que tenía el cuerpo metido en el hoyo. Todo salvo el dedo meñique, ese que dicen que está en peligro de extinción. Recuerdo la madre de una gimnasta, compañera, que cuando me vio aparecer en ‘El Hormiguero’ me dijo ‘¿No crees que haces el ridículo?’. No era una familia cercana a mí, pero lo suficiente como para incluso hacerme sentir que podría llevar algo de razón.

Mi intervención mensual, 4 días, duplicaba mi beca al mes. 40 minutitos por 192 horas de sudor como gimnasta. Al menos, solo por eso, pudo haberse ahorrado el desagradable comentario.

Hubo también una persona que cuando Sergio Peris-Mencheta me dio la primera oportunidad como actriz en el CDN dijo: ‘¡Ya lo que faltaba, la gimnasta que ahora quiere ser actriz!’.

Curiosamente Sergio perteneció a la selección de Rugby y posiblemente su condición de ex deportista entendía mi nueva andadura, mi nueva locura.

“Sientes que no eres nadie ya. Mi pensamiento de deportista imbatible dejó de existir cuando colgué mis punteras”.

También hubo quien dijo, cuando aparecí en ‘FRÁGILES’, ficción de Telecinco, después de pasar tres castings para un personaje fijo con Asperger y de que finalmente aparecí en un capítulo sobre una gimnasta en la segunda temporada, que me habían dado el papel porque mi marido (el presentador Christian Gálvez) trabaja en T5.

Cuando decidí escribir mi vida deportiva en libros infantiles también me llovieron críticas por escribir, por necesitar volcar lo que he vivido en el deporte, lo que me destruyó en algún momento y lo que me impulsó a continuar y a no rendirme para conseguir mi sueño. (1 de 16)

No os dais cuenta, pero algunos hacéis mucho daño. Los que sois, sabéis quienes sois. Mi pensamiento de deportista imbatible dejó de existir cuando colgué mis punteras.

Porque uno puede creérselo un tiempo, unos años, pero no para siempre. Y mucho menos cuando dejas el deporte y te das cuenta de todas las situaciones que has superado y que muchas de ellas no debieron ocurrir…

… (pero ocurrieron) por falta de un sistema, por falta de empatía o por falta de PROFESIONALIDAD. Porque sí, el deporte es política también, y hay quienes dirigen el deporte pensando que es de ellos y lo mueven a su antojo, dejando el respeto y la coherencia en su casa. Quizá ni allí los tengan.

“Aun hoy siento que siempre tengo que demostrar más y una sensación de necesidad de que me acepten”.

Mis últimos 8 años los pasé peleada con el sistema. Está en los periódicos porque, sí, tuve que acudir a ellos para defender mi trabajo. Porque era comprometida, responsable, cumplidora y con los resultados suficientes para sentirme respetada. Eso que no me hacían sentir.

Durante estos 11 años aquello pasó factura. Aún hoy siento que lo que consigo no es suficiente, que siempre tengo que demostrar más, y tengo una constante sensación de necesidad de que me acepten.

Porque sí, tantos años de rechazo, un rechazo que aún sigo sintiendo por los mismos, aunque es su momento no me destruyera, ahora me sigue bombardeando aunque muy de poco en poco.

Creo haber encontrado mi lugar. Y me tendré que enfrentar a lo que se vive en cada profesión, que es común en todas, pero sí hice un esfuerzo importante, con ayuda de los míos, para seguir caminando hacia mi elección.

Lamentablemente no siempre uno descubre lo que quiere con facilidad, no siempre uno tiene los medios para perseguir su nueva ilusión, no siempre uno tiene la capacidad de renovarse, no siempre uno tiene el entorno idóneo, no siempre uno toma las mejores decisiones.

Hoy he sentido y creo que, mientras se crea un sistema óptimo y preventivo para el después del deportista, ese punto aparentemente horrible que nos une a los ex deportistas es, al mismo tiempo, el punto en común que nos permite sentir que NO ESTAMOS SOLOS”.

FOTO: CAPTURA @almudenacid

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