La cifra ni roza el récord mundial de 90.125 (Pasadena, 1999); no acudieron los 86.619 fans que compraron una entrada.

El récord mundial oficial de asistencia a un partido femenino de selecciones de fútbol sigue datando de la final del Mundial de USA-1999, cuando 90.125 espectadores se dieron cita en el Rose Bowl de Pasadena para presenciar el EE.UU.-China (0-0; 5-4 p.p.): los 77.768 seguidores congregados este sábado en las gradas de Wembley con ocasión del amistoso entre Inglaterra y Alemania (1-2) ni rozan ese récord, ni tampoco el de 80.203 espectadores registrado con ocasión de la final olímpica de Londres-2012 entre Estados Unidos y Japón.

La FA anunció en octubre que las 86.619 entradas puestas a la venta se habían agotado y tanto la Federación como muchos medios de información pronosticaron un llenazo que a la postre no se dio.


La cifra de público simplemente constituye un público récord para un partido de las Lionesses; el anterior récord estaba en 45.619 espectadores, establecido en noviembre de 2014, también contra Alemania y también en el nuevo Wembley.

Cabe destacar que asimismo en Londres-2012 el Gran Bretaña-Brasil fue presenciado por 70.584 espectadores.


Y cabe recordar que el récord para un encuentro femenino de clubs se batió el pasado 17 de marzo en el Wanda Metropolitano, con los 60.739 asistentes al Atleti-Barça de Liga (0-2). La marca se colocó entonces en el puesto 19 del ránking histórico de asistencias a partidos femenino de fútbol tanto de selecciones como de clubs.

FOTO: CAPTURA TV

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